Por: Mauricio Bustamante Rivero


A través del presente escrito, convocamos a toda la militancia progresista nacional e internacional, a una concentración en la histórica plaza “Liberty Park” de Manhattan – Nueva York, por dos motivos fundamentales: (1) La autoproclamación de un Presidente o Presidenta Encargada de EE.UU. y (2) la presentación de nuestro Plan País 2020 – 2025.

Definitivamente, muchos ciudadanos y cuidadanas podrían hacerlo mejor que Trump. Podríamos elegir a cualquier compañero o compañera que desde Mineápolis, Detroit, Oakland, Indianápolis, St. Louis, Chicago, Louisville, Davenport, Baltimore, Atlanta, Phoenix, Charlotte, Las Vegas, Filadelfia, Fort Lauderdale, San Francisco, Los Ángeles, Nashville, Salt Lake City, Nueva York, Washington, D.C., Miami, Portland (Oregón), Pittsburgh, Seattle y Tulsa, le mostraron al mundo que aún hay fuerzas y esperanzas de una transformación profunda en EE.UU. ¡GEORGE FLOYD: LA LUCHA SIGUE! ¡BLACK LIVES MATTER!

Que nadie se preocupe por los formalismos. El mismísimo gobierno de Mr. Trump reconocerá al movimiento. Ellos no dudan en vulnerar su propio “orden democrático” tal como lo conciben. Además, seremos muy indulgentes con Trump y podrá irse a México. Allá seguro sabrán tratarle con el mismo cariño y la misma deferencia que él tuvo con los niños, niñas, madres, padres y toda la población migrante.

¿Qué haremos por transformar EE.UU.? Veamos las principales propuestas de nuestro Plan País 2020 – 2025:

1.    Retiraremos todas nuestras tropas de Irak, Somalia, Libia, Yemen, Pakistán y Siria, para que esos países recuperen la soberanía sobre sus recursos naturales y esto les permita reconstruir sus naciones (toda la infraestructura vial, sanitaria, educativa e industrial destruida) posibilitando el regreso de los más de 10 millones de refugiados, inclusive profesionales y técnicos que migraron y significaron una pérdida enorme para el desarrollo de sus países, que durante la guerra tuvieron un retroceso en todos los indicadores de desarrollo humano. Romperemos relaciones con Israel y ya no respaldaremos el brutal ataque genocida contra el pueblo de Palestina, en el cual mueren centenares de personas diariamente.

2.    Restableceremos las relaciones internacionales bajo la premisa inequívoca de la diplomacia de los pueblos, con igualdad, reciprocidad y respeto a la soberanía de las naciones. En principio, se remitirán notas diplomáticas pidiendo sinceras disculpas y condolencias a Argentina, México, Nicaragua, Uruguay, Panamá, Paraguay, Chile, Puerto Rico, Haití, República Dominicana, Guatemala, Túnez, Japón, China, Angola, Corea, Indonesia, Camboya, Líbano, Libia, Somalia, Sudán, Afganistán, Filipinas, Irak, Yemen, Pakistán y Siria, por las intervenciones militares que causaron la sensible muerte de sus connacionales y afectaron su desarrollo. En la misma línea, se enviarán notas a los países de Europa y América Latina pidiendo disculpas por la intervención y financiación de los golpes de Estado perpetrados militarmente y que dejaron miles de personas muertas, heridas, torturadas, exiliadas y desaparecidas. Por supuesto, suspenderemos el embargo a Cuba y realizaremos una propuesta de resarcimiento de daños, y levantaremos las sanciones irracionales impuestas actualmente contra Venezuela.

3.   Promoveremos un “Acuerdo Internacional por el Derecho a la Existencia de los Pueblos”, que congregue a todos los países para frenar en seco la carrera armamentística, la industria nuclear y la inversión en bombarderos estratégicos, cohetes crucero, portaviones nucleares y submarinos atómicos, para reinvertir esa cantidad monstruosa de dinero en el sistema universal de salud gratuita a prueba de cualquier pandemia, en el abastecimiento de los servicios básicos, en la compra de equipos agrícolas para la diversificación productiva con soberanía y seguridad alimentaria, en la alfabetización mundial y en la cultura de la paz.

4.    Nos convertiremos en un aliado del planeta y retomaremos el Acuerdo de París contra el cambio climático, cumpliendo con la reducción sostenida de gases de efecto invernadero en un 10% hasta el año 2050. Las fuerzas productivas se desarrollarán en base a la satisfacción de las necesidades básicas de la sociedad, promoviendo los equilibrios necesarios para saber qué producir, qué consumir y de qué tipo de energía depender.

5.   Seremos un país soberano y por esa misma razón, respetuoso de los asuntos internos de otros países. Pero, si los emporios económicos internacionales insisten en mantener alianzas con las clases políticas que pregonan la guerra, declararemos el reclutamiento obligatorio, de tal suerte que a la guerra irán jóvenes entre dieciocho y veintiséis años de edad de todas las familias, incluidas aquellas que por sus ingresos forman parte del 5% de las rentas más altas. Si los ricos están de acuerdo con ir a la guerra físicamente, sería una gran sorpresa sin duda, pero no pasará.

6. Cambiará nuestra concepción de la democracia y con ello también el sistema electoral estadounidense. Con lo primero, se afirma con claridad que no se ejercerá más un modelo de democracia impuesto a bombazos en Oriente Medio, o a través de la injerencia en las elecciones de otros países. Con lo segundo, plantearemos un proceso participativo de discusión para la reforma del sistema electoral nacional, que tiene problemas evidentes porque quienes obtienen mayoría de votos de la población no resultan electos o electas.  

7.    En lo económico, seremos intolerantes con la avaricia y corrupción del 1% de banqueros que se apropia de la riqueza y seremos parte del 99% que plantea una revolución estructural que redistribuya la riqueza nacional de acuerdo a las necesidades de la población, evitando la trampa de las compañías que han ocasionado que treinta millones de personas lleguen a su tope de endeudamiento y se vayan ejecutando más de 3 millones de hipotecas y desalojo de hogares. Para superar la crisis económica desatada por el capitalismo, donde el COVID – 19 es un efecto perverso más, dinamizaremos el mercado interno y la inversión pública en los sectores estratégicos y en los sectores generadores de ingresos y empleo. Diversificaremos la economía, profundizaremos el apoyo a la agricultura orgánica, el turismo, la vivienda, el transporte y las artesanías. Asimismo, promoveremos transferencias condicionadas, incrementos salariales dignos y desarrollaremos formas de producción basadas en relaciones sociales que sustituyan el trabajo enajenado y erradiquen la explotación y el usufructo.

8.  Erradicaremos al Estado monocultural, colonial, discriminatorio, represivo y excluyente; y lo sustituiremos por un Estado plural e intercultural que respete los derechos de afrodescendientes, indígenas, blancos, estadounidenses de origen latino e hispano, reconociendo sus derechos y formas de autogobierno, en el marco de la  vigencia plena y respeto absoluto a los derechos humanos elementales como la vida, la integridad física individual y colectiva, la libertad de expresión, etc. 

9.     La salud y la educación serán asumidas como derechos fundamentales de las personas y no como privilegios del dinero, por lo cual serán gratuitas y de acceso universal, haciendo hincapié en la prevención en cuanto a salud y en la especialización educativa de acuerdo a las necesidades de desarrollo del país. Ampliaremos la capacidad de las bibliotecas físicas y virtuales en todas las escuelas y universidades, impulsando eventos académicos, lúdicos, culturales y deportivos abiertos a la población, que permitan a las personas leer, debatir y vivir preguntando y respondiendo sobre los problemas fundamentales de la sociedad. Somos el país más desarrollado del mundo y contamos con la tecnología más avanzada y mucho capital humano. Replicaremos el ejemplo de Cuba y pondremos a disposición de todos los países, brigadas solidarias para salvar vidas y equipos que impulsen la tecnología, la educación, el arte y la cultura.

10. Promoveremos un Estado despatriarcalizado que respete los derechos de las mujeres y de la comunidad LGBT, que incida mundialmente en la erradicación de la violencia en razón de género, los feminicidios, los crímenes de odio, las violaciones sexuales y la trata y tráfico de personas. Asimismo, aprovecharemos lo que queda del bono demográfico para que la juventud no vaya a la guerra sino que acceda a un trabajo digno en los procesos de diversificación productiva, industrialización, reingeniería de los servicios de protección social, excavaciones de pozos para el abastecimiento de agua potable, planes de prevención y mitigación del cambio climático, aumento de la esperanza de vida, etc.

Después de muchos años de statu quo, es importante escribir otras líneas en nuestra historia. Vengan a la plaza y dejemos en cada palabra de estas propuestas, el testimonio de nuestra presencia y compromiso con la transformación. Tenemos la esperanza y, sobre todo, el deseo de acertar esta vez.

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