Por: Franz Barrios Villegas

En el anterior número de Prensa Libre (año 3 No. 1 del 23 de septiembre de este año), publicamos el artículo “Elecciones Generales 2019. Hoy, siguiendo la misma línea de análisis de coyuntura, queremos referirnos bajo el título de “La encrucijada” al mismo hecho político aunque desde un punto de observación diferente.

Antecedentes

Estamos exactamente a un año de las elecciones generales de octubre del año 2019 y en todo este camino suponemos que la coyuntura política presentará, progresivamente, muchas curvas y contra-curvas.

Antes de elegir el título de este pequeño trabajo pensamos con bastante carga subjetiva si la situación política de Bolivia estaba al borde del “caos”, o –con algo más de serenidad– si la coyuntura era una especie de callejón sin salida. Creo que ni lo uno ni lo otro. Encrucijada, según el diccionario, “es un lugar donde se cruzan dos o más calles o caminos. Situación difícil en que no se sabe qué conducta seguir”. Este término nos parece más adecuado para realizar un análisis de coyuntura que, como advertíamos, tiene un tiempo preciso y seguramente acelerado hacia las elecciones generales del 2019.

Como antecedente, el camino electoral a recorrer, tiene inicialmente algunos puntos de referencia: a) es  una ruta en la que los actores políticos tendrán que desatar todas sus energías y capacidades  a lo largo de doce meses; b) el voto ciudadano, como decíamos en el número anterior, tendrá que dilucidar por lo menos cuatro contextos yuxtapuestos: elegir un binomio y un nuevo equipo de parlamentarios; impedir o permitir la re-elección del actual Presidente Evo Morales; mostrar una nueva configuración parlamentaria en función de los resultados que obtengan los partidos concurrentes; y abrir o cerrar el proceso de cambio que vive ahora el país; c) adicionalmente el juego de la democracia político-electoral tendrá nuevas reglas, como la ley de Organizaciones Políticas, en la que impacta, por ejemplo, la modalidad de las “primarias” para los distintos binomios; d) como un ingrediente infaltable está también presente el grado de efervescencia política que tiene toda la ciudadanía.

En todo este escenario complejo e imprevisible se cruzan muchas vías que vale la pena identificar procurando valorar las circunstancias que enmarañan la coyuntura a fin de establecer hipotéticamente las sobre-determinaciones y determinaciones que participan en el juego:

Democracia directa y participativa:

La ruta más importante es, obviamente, la práctica política y democrática de la ciudadanía boliviana, que se estima será en más del 65 por ciento del total de la población. Este ejercicio libre y soberano del voto ciudadano forja teórica e históricamente lo que se denomina Democracia Directa y Participativa del Pueblo. Bolivia puede exponer ante el mundo entero, con esta práctica, una democracia real y fortalecida como no se da en otros países, menos en aquellos que han elegido el sistema de participación electoral voluntaria.

Sin embargo, esta ruta principal no significa que ella sea cualitativamente perfecta o por lo menos de alto nivel si el instrumento de medición es el grado de conciencia política que pueda expresar cada ciudadano en el momento del voto. Una observación común y corriente en la opinión pública es que muchos electores votan pero no elijen ya que no tienen información suficiente sobre los candidatos, los partidos participantes y menos sobre los programas de gobierno que proponen.

Antes de la Revolución Nacional del 52, en una experiencia electoral de más de ciento veinte años y aplicando el sistema del “voto calificado”, no existía ni por asomo la democracia directa y participativa. Con la conquista del voto universal, los electores sólo tenían como límite para ser habilitados  la edad, de tal modo que se implantó desde entonces una efectiva democracia participativa y directa. Al incorporarse en la nueva Constitución Política de 2009 la figura del “referendo”, se consagró a plenitud el reconocimiento de este principio histórico y fundamental de que democracia es el gobierno del pueblo. Bolivia es, sin temor a equivocarnos, un testimonio indudable de ser un país donde se practica una real democracia participativa y directa.

De todos modos, flota en el aire una doble pregunta crucial. ¿Para que sea Democracia Directa y Participativa será suficiente la cantidad de ciudadanos y ciudadanas que depositan su voto? o ¿Si el voto implica una decisión política trascendental – para elegir o definir en referendo– cómo medir algún grado de consciencia ciudadana que cualifique la calidad de la democracia? Siendo importante la cantidad de electores (65 % de la población) lo esencial parece ser la calidad de la decisión en el voto soberano: a) otorgando una delegación o mandato para que funcione la democracia representativa a través de la elección de los conductores del Estado (en los órganos ejecutivo  y legislativo); b) decidir  sobre alguna consulta trascendental para la vida misma del país  como fue el caso de los referendos sobre la Constitución, la nacionalización, las autonomías, etc.).

En el caso de las elecciones, sean éstas nacionales o sub-nacionales, el grado de consciencia política está embargada, lamentablemente, por la capacidad de influir o convencer a los electores que tienen  distintas trincheras de socialización: Los partidos y sus candidatos como actores directamente involucrados; los medios de comunicación, inclinados hacia una u otra opción; las plataformas ciudadanas y  las agrupaciones sociales que tienen su propio interés; las redes sociales cuyo poder de infiltración expansiva es cada vez mayor, etc.

Ubicados en un punto de observación distante podemos percibir que el grado de conciencia de los electores, en la actual encrucijada electoral,  está canalizada hacia dos corrientes antagónicas: a) una consciencia colectiva y popular que toma posición en las trincheras del proceso de cambio (identidad étnico-cultural con su actual conductor, valoración de una gestión pública impactante, resultados inobjetables en servicio del pueblo, etc.); b) una corriente de pensamiento colectivo que  toma posición activa cuestionando todo lo que se hecho hasta ahora de parte del “oficialismo”; en este caso el empeño “concientizador” se basa en convencer al electorado de una supuesta transgresión de los principales fundamentos de la patria y de la civilización occidental (democracia, estado de derecho, libertad, principios morales y religiosos, intelectualidad, etc.).

Este cruce de rutas opuestas en cuanto a los contenidos del voto ciudadano y que debería resolverse mediante una consciencia política razonablemente sustentada muestra, todavía, en nuestra práctica democrática muchas debilidades e insuficiencias. Lo rescatable es que el mismo significado de consciencia política no se refiere solamente al caudal discursivo que pueda tener cada ciudadano  sino a la sensibilidad directa que se enciende en la mente de cada uno por quien es garantía de identidad y confianza.

Los actores políticos

Un segundo plano de vías enmarañadas en la actual coyuntura electoral es el referente a los involucrados directa o indirectamente en el ejercicio democrático. Señalemos las rutas entrecruzadas más importantes:

Por las nuevas reglas de juego, desde el punto de vista jurídico-normativo, sólo pueden participar directamente como actores políticos los Partidos, cuando se trata de elecciones generales. Quedan descartadas, por ejemplo, las organizaciones ciudadanas. Se reconoce como un caso de excepción la conformación de alianzas entre Partidos.

De acuerdo a la ley 1096, Ley de Organizaciones Políticas, recientemente promulgada, estos actores únicos, los partidos, deben cumplir rigurosamente algunos requisitos legales explícitos, por ejemplo, perfeccionar su personalidad jurídica, actualizar los libros de militantes que resultan imprescindibles, y ajustarse a los nuevos requerimientos para participar en las próximas elecciones.

Una de las exigencias legales más novedosas es la institucionalización de elecciones primarias al interior de cada partido habilitado. Como el tiempo es muy corto, hasta octubre del año 2019, se ha procedido con celeridad, desde el Tribunal Supremo Electoral, a publicar una especie de agenda o calendario para efectivizar el proceso de elección de primarias:

No.

Fechas perentorias

Actividad obligatoria

1

Viernes 19 octubre 2018 Convocatoria a elecciones primarias de Binomios
2 Miércoles 24 octubre Último día para presentación de libros de militantes
3 Martes 13 noviembre Registro de alianzas
4 Viernes 23 noviembre Último día para Personalidad Jurídica
5 Miércoles 28 noviembre Inscripción de candidatos de binomios
6 Sábado 8 diciembre Publicación de candidatos habilitados de binomios
7 Domingo 27 enero 2019 Elecciones primarias de binomios presidenciales

Sujetándonos a la metáfora de la encrucijada, la ley ha dispuesto un primer anillo distribuidor para ordenar el flujo autorizado de los partidos políticos dispuestos a enfrentar las elecciones del 2019. Todos ellos están bajo presión para superar los siguientes requerimientos:

  • Deben demostrar que han cumplido, en las fechas previstas, con la presentación de sus libros oficiales de inscripción de militantes hasta el próximo 24 de octubre y de su personalidad jurídica hasta el 23 de noviembre.
  • La fecha límite que tienen para registrar oficialmente su decisión de presentar alianzas entre Partidos vence el martes 13 de noviembre, lo que significa una decisión de cara o cruz: o se presentan como Partido o renuncian a hacerlo anunciando un acuerdo mayor del que no podrán desprenderse fácilmente. Esto representa adelantar posibilidades no sólo en la postulación del binomio propio para Presidente y Vicepresidente, sino en la elaboración de listas para diputados y senadores.
  • Para la habitación del binomio, por partido o por alianza, la fecha perentoria es el sábado 8 de diciembre, fecha decisiva para el esclarecimiento del impasse que se tiene, por ejemplo, en la postulación del Presidente Evo Morales. Será el día crucial en el que el Tribunal Supremo Electoral dé a conocer su decisión publicando la lista de los candidatos habilitados para el binomio.
  • Finalmente, el domingo 27 de enero de 2019, se llevará a cabo en cada Partido un acto electoral interno para la elección de sus candidatos a Presidente y Vicepresidente. Por tratarse de un ejercicio democrático interno y voluntario los resultados no tendrán mayor alcance que la información oficial para participar en las futuras elecciones generales.

Bajo esta modalidad fijada por la Ley de Organizaciones Políticas, por lo menos a nivel nacional, sólo podrán participar como actores políticos directos los Partidos que sean reconocidos legalmente.

Las demás agrupaciones, llámense plataformas ciudadanas, organizaciones sociales, comités cívicos u otras, tendrán que buscar  sus mayores posibilidades de participación indirecta acudiendo a los Partidos habilitados, lo que hace suponer una dispersión de estas entidades hacia uno y otro lado. Ante la necesidad de contar con su apoyo, por el caudal electoral que tengan, se abrirá seguramente un período de negociaciones entre estas entidades sociales o cívicas y los partidos en función de su posible participación en las candidaturas para diputados y senadores.

Puntos nodales de la encrucijada:

A simple vista la coyuntura electoral que tenemos, presenta dos grandes nudos para desatar: a) para el MAS-IPSP el punto nodal está en lograr la habilitación de Evo Morales y Álvaro García Linera como candidatos a Presidente y Vicepresidente, nudo a desatar por el Tribunal Supremo Electoral el 8 de diciembre de este año, cuando se publique oficialmente los binomios habilitados;

  1. b) para el caso de la oposición el principal desafío es lograr una sólida unidad electoral, condición sine qua non para tener posibilidades de victoria en las próximas elecciones generales. Este nudo se muestra como difícil de desatar dado el anticipado anuncio de candidaturas a la Presidencia por parte de varios partidos (Carlos Mesa con el FRI, Samuel Doria Medina con UN, Rubén Costas con Unidad Demócrata y los últimos anuncios de Víctor Hugo Cárdenas, posiblemente con UCS, Andrés Gómez y Amalia Pando a sugerencia de la Central Obrera de El Alto).

Aclarada esta primera fase electoral el domingo 27 de enero del próximo año –fecha en que se conocerán los resultados de las elecciones primarias por partido o alianza– se ingresará a un nuevo escenario coyuntural mucho más tenso y candente de campaña electoral. Nuestra columna mensual de análisis de coyuntura estará dispuesta a seguir el curso de este camino entreverado.